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El Concurso Nacional de Relato Interpretatio se realiza todos los años. Su objetivo general es incentivar la escritura y creatividad de jóvenes escritores. Es impulsado por el Colegio Ciencias Sociales y Humanidades de la USFQ, quien otorga al ganador una beca completa de estudios en cualquiera de las especialidades del Colegio mencionado.

Cada año en el mes de febrero se publica en la prensa nacional un recordatorio del Concurso para que los estudiantes de los sextos cursos de colegio empiecen a preparar su relato, que deberán entregar a fines de mayo.
Es recomendable tomar el examen de admisión a la universidad hasta el mes de abril.

El jurado calificador está integrado por diversos profesores de la universidad, cada año se cuenta con un grupo diferente de profesionales del ramo. 

Si deseas más información puedes contactar con Ruth Rodríguez Serrano a la dirección: rrodriguez@usfq.edu.ec


¡Anímate a participar! Ser parte de la USFQ es una oportunidad única y realmente maravillosa!



Carlos Eduardo Jaramillo. Premio Eugenio Espejo 2007




MUDRÁ 10

A mitad de su número de magia
                el Mago se da cuenta
que la ilusión es él
y el truco un pensamiento que cambia de lugar
como un sol de luz negra
“¿Dónde está el pensador?”
grita
y el encanto se desvanece
la cuchilla lo parte en dos mitades
junto con la manzana
pero las reglas del juego lo devuelven intacto
con los ojos sin brillo
ante el dichoso público que aplaude
al oficiante que lentamente se despabila
y no sabe si piensa

                o si recuerda.
Universidad San Francisco de Quito
Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades
Acta del fallo del jurado del Concurso de Relato Interpretatio 2013

En la ciudad de Quito, el día 25 de junio de 2013, se llevó a cabo la reunión del jurado para el  Concurso de relato Interpretatio 2013, convocado por el Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad San Francisco de Quito. La reunión tuvo lugar en el Decano de Pregrado, con la presencia de la decana del  Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades, Carmen María Fernandez-Salvador, y algunos representantes del jurado que estuvo  integrado por José Julio Cisneros, Decano de Pregado, Alexandra Astudillo, Laura Hidalgo, Sandra Gross, Ruth Rodríguez, Gabriela Rota, Iván Ulchur y Enrique Wong, profesores de la USFQ.  El jurado falló a favor del  cuento  Conclusión del acto, enviado con el pseudónimo  “Jo March”, cuya autora es Andrea Paola Armijos Echeverría, alumna del  tercer año de bachillerato del ISM International Academy.

El jurado decidió otorgar el primer puesto,  considerando que el cuento ganador:
1.    Se inscribe dentro de la calificación de historia de interpretación literaria, ya que se ajusta al estilo y argumento del poema base del concurso, Mudra 10, del poeta ecuatoriano Carlos Eduardo Jaramillo.
2.    Es fantasioso, bastante original y promete el desarrollo de un estilo propio.
3.    Logra mantener la atención del lector, describiendo la escenografía con lenguaje sensorial. Tratándose de un cuento con inmersión ficcional, logra verosimilitud en su narración. 
   Posee un estilo breve, preciso y directo, característico del género de relato, y mantiene corrección idiomática.
5.     Otorga un cierre interesante e ingenioso.

6
De acuerdo a la cláusula 6 de las bases establecidas para el presente concurso, el jurado concede el primer premio de una beca completa para una carrera de pregrado en Artes Liberales o un área afín.
Para constancia subscriben los miembros del jurado:

Carmen María Fernández- Salvador.  
José Julio Cisneros 
Alexandra Astudillo 
 Laura Hidalgo 
 Sandra Gross
Ruth Rodríguez
Gabriela Rota
Iván Ulchur

Enrique Wong
Conclusión del acto
Por: Paola Armijos
ISM International Academy.

“Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que el también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.”
Las Ruinas Circulares - Jorge Luis Borges
“¿Dónde está el pensador?” grita el mago y el auditorio se descoloca frente a la pregunta que, aunque retórica, pretende la clemencia de una respuesta. El depresivo mago reproduce axiomas y ecuaciones descoloridas en su mente. Dentro de siete minutos caerá en el escenario la daga sangrienta que gobierna el espectáculo.
-          Y una mudrá nace de las ramas más versátiles de un hombre – dice con más pasividad el mago.
El público empieza a entusiasmarse frente a la invitación. Cinco minutos. Una vieja de manos artríticas llora de impotencia y un infante a su lado le lanza una carcajada cruel. El mago pide “silencio de mausoleo” y los embozos mutan en murmullos. El antiquísimo truco de la desmembración doble se acerca, y como nunca o al menos no desde su juventud, un subrepticio nervio le sube hacia el encéfalo; la sapiencia de su acto y de sí mismo llega a ser evaluado por el mago.
“¿Dónde está el pensador?” susurra ahora mientras recoge una manzana verde de una bandeja oxidada en el suelo. Dos minutos. Se enciende una luz que viaja inclinada desde el palco más alto del frente.
Las manos del hombre parecen diluirse para calzar entre sí en las esculturas vaporosas que va formando. Es la mitad de su acto, su número de magia. Muchas de las personas de la audiencia retuercen el rostro asombradas por las contorsiones del mudrá. Medio minuto.
La rapidez es invariable, convergen semblantes divertidos, asustados, ninguno permeable. Sin más segundos, la daga cae casi como una pluma, sensibilizando el ambiente al ritmo del aire que la mueve. El mago se planta con la manzana en la boca y el mudrá a medio hacer en las manos. La decima posición es la más exquisita, la menos probada por su misticismo. La daga cae en medio del cráneo del mago, aún siendo pluma es vigorosa y divide su cuerpo en dos partes desde la cabeza hasta terminar en la abertura de las piernas a los pies y cayendo al suelo.
El mudrá no se ha desvanecido, las manos sueltas y desmembradas siguen queriendo asirse a la forma escéptica, así vuelve a sí mismo en frente de la inquietud palpitante de la audiencia que lo agarra con las piedras de sus miradas, mientras siente dolor en sus ojos, el sabor casi amargo de la manzana y la naturalidad de sus manos.

“¿Dónde está el pensador?” se dice para sí mismo, luego lo repite sin ademanes y une las manos para concluir el acto, así como los espectadores las unen para formar sonoros aplausos que alimentan al mago. Este a su vez se va consumiendo por el orgullo y no es más, o nunca ha sido porque no sabe si piensa o si recuerda.